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martes, 24 de abril de 2018

Abilio, el rebotado




El machismo causa graves sufrimientos en quienes sufren las consecuencias de sus manifestaciones. En el caso de Abilio, personaje también escondido por algún rincón de mis relatos, ese machismo ha estado presente como una víbora capaz de emponzoñar con su veneno a cuantos lo rodean. No sólo a las mujeres, también los hombres reciben ese impacto en forma de violencia agazapada cuando adoctrina a sus compinches para que la practiquen sobre sus posibles víctimas. Es un personaje traumatizado que no ha asumido la separación de su mujer y descarga sobre todas las demás el látigo de su impotencia. 
Algunos de sus diálogos son muestra de sus destructivas actitudes como cuando trata de justificar la conducta de violencia gratuita ejercida sobre Lucía en un plató de televisión:

___A las mujeres hay que tratarlas con mano dura. No entienden otro lenguaje. La dulzura, los cariños y los arrumacos..., para nada, lo reciben como formas de debilidad. Y ahí tú estás perdido. Te mean en la pechera y hacen lo que les da la gana. Al menor descuido te dejan en la estacada aunque tú hayas dado por ellas poco menos que la vida… 
Por desgracia estas actitudes siguen estando presentes, aunque no se reconozcan, en personajes de carne y hueso que pululan por nuestro mundo.

martes, 10 de abril de 2018

RJ ficticio malhechor



Pero tengo algo nuevo que hacer. No estoy en el vacío. Mis personajes necesitan de mí para seguir viviendo. No voy a dejar abandonado al pobre RJ en sus esfuerzos para salir del ostracismo. Lo dejé envuelto en una nebulosa de escaramuzas que le resultaban demasiado fuertes para su espíritu endeble. Está aparcado en un capítulo de una de mis novelas, entre truhanes sin escrúpulos que no dudaban en encargarle las misiones más peligrosas y ruines. Él no está preparado para esos trances. Si no hay más que verlo en la misión de secuestro y vigilancia de Petra (la mujer que estaba liada con el cura mezclado en los asuntos de contrabando para poder sacar a su hijo adelante), para darse cuenta de que no está hecho de la misma pasta de los malhechores. En cualquier momento puede dejarla escapar. Es una buena persona que no sabe cómo encajar sus inclinaciones sexuales en el tiempo que le ha tocado vivir, y, además, el sentimiento de culpabilidad lo lleva por la calle de la amargura. De eso se valió el padre Aliso para echarle la red cuando llegó a su parroquia pidiéndole confesión. Sí, no cabe duda que habrá que rescatarlo. 

Abilio, el rebotado

El machismo causa graves sufrimientos en quienes sufren las consecuencias de sus manifestaciones. En el caso de Abilio, personaje tamb...